Una historia de acoso, hostigamiento y maltrato en el corazón de Santiago.

Recuerdo a René de la Vega sentado en la cabecera de la mesa de reuniones del llamado “Salón Chico”, junto a su oficina, en la Municipalidad de Conchalí. Junto a él, Ruth Arriagada y Felipe Benavides, los secretarios encargados de ver su agenda y pedir la pizza que íbamos a almorzar. El alcalde hablaba con algunas desviaciones de pronunciación. En lo que pareció un susurro, dijo: “yo no tengo amigos” y le creí. Ahí estaba yo, una completa desconocida, escuchando su historia de arribo a la comuna como edil: “yo evalué ser alcalde, ya había sido concejal. Recoleta estaba muy difícil, imposible, por Jadue y el apoyo de su partido. Pero aquí en Conchalí, era tierra de nadie, era papita. El alcalde anterior ya no tenía financiamiento de su partido y a nadie le importa esta comuna, porque está rodeada por Huechuraba, Renca, más vistosas. A Conchalí no le importaba a nadie. Y así gané.” El siguiente es el relato de cómo a él tampoco le importa.

Administración municipal, el manual de lo que no hay que hacer
Una de las cosas que Abraham Maslow lamentó fue no poder explicar su Teoría de la Motivación Humana. La Pirámide de Maslow que muchos de ustedes deben conocer. En ella se postula que los seres humanos reaccionamos ante estímulos jerarquizados. Es decir, nos esforzamos por cubrir nuestras necesidades desde lo más básico como el alimento y el abrigo hasta lo más personal y sofisticado, como la autorrealización. El problema, en lo general, es que este análisis considera necesidades emocionales así como fisiológicas a la vez, lo cual genera un grave problema a la hora de implementar planes de motivación en las empresas. Tener en cuenta como base de análisis a Maslow es equivalente a decir que las personas se motivan desde sus carencias. No tengo comida, debo trabajar por comida. No tengo ingresos, debo trabajar por ingresos. El problema que surge es que las necesidades fisiológicas no funcionan igual que las emocionales. Mientras las primeras se satisfacen y vuelven a aparecer en breve (tengo sed, tomo agua, tengo sed), las segundas se equilibran generando así bienestar permanente. Y de esto William James, un connotado médico fundador del departamento de psicología de Harvard, ya lo había adelantado cerca de 1862 y, muy posteriormente, el joven Profesor Edward Deci lo aplica en un estudio que le costó su puesto en la Universidad de Rochester, comprobando que mezclar incentivos para la satisfacción de necesidades fisiológicas destruye la motivación de aquello que viene de las emociones.

Imagen: radiofusion.cl

Y así es como se inicia la historia. El alcalde René de la Vega me pide que por favor le ayude, que no tiene equipo, que está solo. Que necesita conocer a cada uno de sus funcionarios, porque desea sacar el oro de cada uno. Y es cuando De la Vega esconde la zanahoria y saca el garrote porque finalmente, lo que quería, según me confesó después, era identificar uno a uno a los funcionarios para saber si habían sido “colocados” por el antiguo alcalde o no. No tenía ningún interés en potenciar las capacidades de nadie, sino iniciar una verdadera cacería de brujas. A un costo muy alto, el bienestar de los funcionarios municipales. Que son además, en su mayoría, vecinos de la comuna.

Pajarito nuevo
Un estudio de clima social y la descripción de puestos de trabajo por competencia es una tarea altamente demandante. Como yo nunca fui funcionaria de la municipalidad, tampoco tenía un puesto de trabajo asignado. Pero se me puso a disposición un escritorio en la recepción del Departamento de Personal. Pronto se sumó al control de mi trabajo el funcionario más cercano al alcalde en jerarquía y afinidad, Miguel Moraga, en ese entonces Administrador Municipal. Él siempre fue muy cordial conmigo, mostrando su permanente preocupación por las debilidades del equipo de trabajo y su falta de excelencia. Sin embargo, algunos hechos se sumaron para lo que se revelaría después.
Yo aún no me daba cuenta de la información que estaba preparando. En un avance preliminar, Miguel Moraga me encargó que le diera datos de un cargo en específico: la Unidad de Transparencia Municipal. Era ocupado por un señor muy amable que me recibía siempre que yo iba a la oficina de Moraga, puesto que él tenía su escritorio ahí. Leopoldo Quezada es Terapeuta Ocupacional. Debo confesar que una de las pocas veces que el en ese entonces Administrador Municipal perdía la serenidad, era cuando me preguntaba por él. No podía entender por qué “este gallo” tenía un puesto siendo “sólo” un terapeuta ocupacional. En una ocasión me pidió formalmente que le diera un informe de Leopoldo. A mí me pareció invasivo y persecutor, pero me di cuenta también que el trabajo de Leopoldo estaba en riesgo. Llegó a tanto, que un día sábado recibí una llamada de Moraga para insistir en el tema. El lunes siguiente le llevé un informe en el que validaba la carrera de Terapia Ocupacional como un título universitario, con licenciatura y título otorgado por dos universidades de prestigio. Ese mismo lunes yo entregaba el informe de los funcionarios y había puesto un filtro en la planilla Excel en la que preparé los datos. Es una herramienta que permite agrupar los datos según un criterio. Incluía, por supuesto, antigüedad laboral, o sea, año de ingreso: fue cuando, haciendo la presentación me di cuenta que había sido usada y el garrote se lo estaba dando yo. René de la Vega me pidió filtrar u ordenar los datos por años de administración. Tenía en sus manos nombre, RUT, ubicación y cargo de cada persona que había ingresado a trabajar con una sombra y amenaza permanente para él, la que era una molestia: la marca del alcalde anterior Carlos Sottolichio. Me sentí estúpida y utilizada.

Desequilibrios emocionales
Maslow se equivocó al mezclar necesidades emocionales y fisiológicas. Pero, entonces, ¿cómo se puede hacer la diferencia? Pues, teniendo claro que los seres humanos sólo tenemos tres necesidades emocionales. La de competencia, sentir que somos capaces de hacer lo que queremos hacer; la de autonomía, que nos hace sentir que podemos tomar nuestras propias decisiones y la necesidad llamada “relatedness” que en general no se traduce del inglés, pero significa que necesitamos sentir que somos amados, valorados y respetados por el entorno. A diferencia de las necesidades fisiológicas que se reducen y vuelven, las necesidades emocionales no satisfechas o desequilibradas tienen una alerta llamada “medida de compensación”, la psiquis actúa buscando el equilibrio.
Hay un detalle: todas esas respuestas son negativas. Cuando las personas sienten que no son capaces de hacer lo que han deseado (competencia), tienden a criticar todo el tiempo a los demás. Cuando las personas sienten que no han podido tomar las riendas de su vida (autonomía), tienden a querer y tratar de controlar todo lo que otros hacen. Y las personas que no sienten que son aceptadas, valoradas y amadas por su entorno (relatedness), se tornan violentas. Fue mi conclusión y convencimiento: René de la Vega realmente responde a su entorno de manera sumamente desequilibrada. Su necesidad de ejercer control y de ser violento me quedó de manifiesto en muchas de sus acciones. Desgraciadamente, éstas han tenido consecuencias en tres historias que voy a compartir: el acoso sexual por parte de su más cercano Miguel Moraga a una subalterna, el maltrato laboral y apremio a su jefe de comunicaciones y el hostigamiento y daño a una funcionaria educadora de párvulos. Esta última, esposa del profesor de Robótica fantástico que ha llevado a los niños de Conchalí a un nivel competitivo internacional, de quién relaté la historia hace unos días. ¿Coincidencia? No lo creo.

Ni una menos
Cecilia Muñoz era, hasta hace poco, la Jefa del Área de la Mujer de la Municipalidad. La conocí hablando varios idiomas en una ocasión que serví de traductora para la visita de una delegación extranjera en la comuna. Es una mujer que irradia energía y capacidades. En una ocasión, no se cumplían 24 horas de la muerte de un Director emblemático de la Municipalidad, don René Alfaro, y el alcalde había mandado a organizar algunas muy desafortunadas festividades. Los funcionarios en la municipalidad se dividían en antiguos y nuevos. Ninguno de los dos grupos se entendían. Y esa mañana el grupo de los antiguos se veía sumamente afectado. Había muerto de un infarto, un amigo de más de 30 años. Cecilia fue la única que alzó la voz, pidiendo que por favor pararan los acosos, que sintieran algo de respeto por el dolor que estaban sintiendo. Lo menos adecuado en ese momento era hacer alguna fiesta. Yo intervine, la verdad es que nadie sabía que yo los conocía a cada uno por el estudio que había hecho y entendía la historia de años de los que mostraban su pesar. Me acerqué a ella después de la reunión, obviamente sin respuesta de su parte. ¿Cómo podía ella saber que yo no era amiga del alcalde? Pero claro, yo era de los nuevos.
Fue la misma Cecilia quien, en su función como Jefa de la Unidad de la Mujer y con fecha 27 de marzo de este año, interpeló al alcalde pidiendo explicaciones por una grave denuncia en contra de su ex administrador municipal, Miguel Moraga, quién ocupa hoy el cargo de Jefe de Seguridad Pública. Bárbara Vergara Tapia, su subalterna, había hecho ya la denuncia por acoso sexual y además malos tratos.


Miguel Moraga llegó a ese cargo días antes de que el Concejo Municipal pidiera su destitución como Administrador Municipal. René de la Vega lo protegió. Por otro lado, hoy Cecilia no aparece en el portal de la Municipalidad como Jefa del Área de la Mujer, sino otra persona.

Tío Conductor
Gonzalo Gutiérrez es conocido por haber sido por años el doble oficial de Rafael Araneda. Gonzalo es de esas personas que de buena gente, alegre y optimista, deja la impresión que está actuando. Pero él es así. Entregado, cristiano y amante de los animales, llegó en su Audi a la Municipalidad para formar parte del equipo de comunicaciones. Rápidamente pasó a ser el nuevo del círculo cercano del alcalde y yo observaba todo esto con desconfianza. Porque pasó de llegar a las 8:30 de la mañana a las 7 e irse después de todos. A recibir órdenes y la disposición de su auto para todo, incluso encargos personales. Se veía cansado, a veces dormitando. Sin voz, luego de semanas completas animando las típicas celebraciones callejeras organizadas por René de la Vega. La verdad es que parecía tan cercano al alcalde que incluso recibía las constantes miradas y bromas pesadas de los funcionarios antiguos. Pero Gonzalo no dio más.


En un mail masivo entregado recientemente a toda la municipalidad con fecha 20 de marzo de 2018, Gonzalo explicó su ausencia por un mes por licencia médica psiquiátrica. Simplemente entró en crisis. Denunció acoso, hostigamiento, descalificación a su profesión. Había sido nombrado además como Jefe del Área de Comunicaciones. Pero su salud no dio. Su conciencia tampoco. Nueve días después comunicó su renuncia. No estaba dispuesto a seguir deteriorando su salud. Un inmenso nunca más.

Para Robótica nada, pero para sus asociados todo (lo malo)
Bárbara Flores es la esposa del Profesor de Robótica Marcelo Pacheco. Yo sé que ninguna mujer quiere ser presentada como la “esposa de” pero en este caso, como dirían en investigación criminalística, hay un móvil, vínculo y hechos. Coincidentemente al arribo de la Administración de René de la Vega, comenzó el hostigamiento al profesor y a su esposa. Ella es Educadora de Párvulos y lleva años trabajando en un colegio de la municipalidad. Hace cuatro años le diagnosticaron Lupus, enfermedad crónica que, en palabras simples, hace que el cuerpo se ataque a sí mismo. El sistema inmune no puede diferenciar cuáles son los males que le aquejan por lo cual ataca, destruyendo así órganos del cuerpo.
Cuando Bárbara recibió la noticia de su enfermedad, no perdió ni el ánimo ni el amor por su trabajo, cuidando a los más pequeños de la comuna y así misma. Su licencia más prolongada fue de 6 meses hace cerca de 4 años atrás y nunca antes había recibido ningún calificativo en su contra. Hoy le llaman “la enferma”. Sus complicaciones empezaron cuando el Lupus comprometió su corazón y pulmones, pero pese a ello siguió adelante. Hasta marzo del 2017, cuando el recién asumido René de la Vega, hacía cambios estructurales en toda la municipalidad. Coincidentemente a cada roce y polémica que su esposo tuvo por defender a los chicos de su equipo, Bárbara recibió especial hostigamiento. Lo primero: ser removida de sus funciones y lugar de trabajo. Esta situación fue investigada y sancionada por la Inspección del trabajo.

Sin embargo y pese a que Loreto Contreras, Secretaria General y representante Legal de la Corporación de Educación Municipal de Conchalí tomara en conocimiento y pagara la multa, continuó en la línea de acción: perseguir a Bárbara. Incluso cuando ella fue destinada a estar en la puerta del colegio en el ingreso de los niños a clase, como única función, o encargada de la sala de computadores, tuvo la iniciativa personal de apoyar el proceso de aprendizaje de lectura y escritura de los niños del Programa de Integración Escolar. Pero para de La Vega nada es suficiente.


El 26 de marzo de este año la Asociación de Funcionarios de la Municipalidad de Conchalí pidió explicaciones al Alcalde René de la Vega por los hechos descritos. La respuesta fue un comunicado oficial, el mismo día, donde el Alcalde a través de un mail masivo y un instructivo en redes sociales definió lo que eran los “derechos y deberes de los funcionarios.” Otra señal de maltrato normalizado: para él, los derechos son apenas una declaración de posible movilidad y ascenso funcionaria versus un listado de obligaciones.
La primera obligación, señor alcalde, es hacia las personas. Por favor, hágalo por ellos, por la comuna “papita” y váyase.

[Revisa la primera parte de nuestra serie Conchalí acá]