Ya que Pablo Vial Valdés no se detiene en su obsesión de enlodar públicamente a quienes trabajaron o se asociaron con él a través de la “Fundación” Abejas de Chile, me veo en la obligación de entregar múltiples antecedentes de lo que viví siendo Director de Comunicaciones en dicha organización por más de un año.

Todo partió a mediados de 2019 cuando fui invitado a participar de lo que no era aún una Fundación, sino un intento, con muy poca claridad, de sacar adelante la idea que tenía Pablo, junto al que era en ese momento su socio y que llamaremos acá por sus iniciales JPG, de intentar por un lado monetizar el conocimiento de ambos y, por otro, crear las bases para el cuidado y ser un referente en torno a las abejas nativas de Chile. Sonaba bien.

Luego de unas conversaciones se incorporó DO como directora ejecutiva y luego yo. Posteriormente, se invitó a participar a MG, como diseñador web para mejorar lo que tenía Pablo hasta ese momento en un pobre sitio web. A todos se nos prometió un sueldo justo, apenas las cosas empezaran a funcionar. 

Aquí debo decir que no fui un aparecido para este cargo. Soy publicista, me especialicé en redacción y gestión creativa. Trabajé en agencias, con fundaciones y clientes propios. También diseño. Tengo 20 años de experiencia.

Seguimos. Pablo nos habló siempre del invaluable material gráfico que tenía sólo él y nadie más en el país. Inocentemente pensé que esta era una gran oportunidad para divulgar conocimiento, educar a las personas y hacer un cambio potente en cuanto a la protección de los ecosistemas en el país. El tiempo me dejó en claro que esto nunca fue prioridad para él.

MG rearmó el sitio, pero Pablo nunca le pagó, por lo que yo, aparte de crear la estructura del nuevo sitio en cuanto a contenidos, asumí el control de las redes sociales y comunicación en general, además comencé a concertar entrevistas y publicaciones en medios para visibilizar a la Fundación, junto a empezar a meterme en la optimización del sitio en cuanto a diseño, retoque de fotografías, SEO y todo lo que involucra el manejo de un sitio web profesional. Por meses le pedí a Pablo que ayudara en la identificación de las fotos de abejas de la galería, una simple descripción, pero nunca lo hizo. Yo tuve que copiar y pegar descripciones desde Facebook y sacar información desde sitios externos de otros investigadores chilenos. ¿Un indicio de lo que vendría? Sí.

A Pablo Vial lo único que le importaba era que el sitio web apareciera en primer lugar en Google. 

Por otra parte y al mismo tiempo, nuestra directora ejecutiva comenzó a concertar múltiples reuniones a lo largo de Chile para explorar fuentes de ingreso a través de proyectos. Es así como se avanzó en la región de Coquimbo y Valparaíso con entidades del Estado para concretar investigaciones que financiarían nuestra operación. Para financiar estos viajes se creó la campaña Adopta Una Abeja, cuyo éxito instantáneo permitió pagar los pasajes para dichos viajes. Lo que quedaba de dinero lo usaba Pablo Vial para sus gastos personales del día a día. No se pagó ni siquiera hotel, por lo que el presupuesto obligaba a que DO pasara largas horas esperando por las reuniones en lugares públicos y terminales de buses. ¿Quién creaba el diseño y además los textos de carácter científico para esa campaña? Yo, porque al igual que con los textos de la galería, era en extremo difícil y agotador que Pablo Vial me entregara información.

Esta campaña nos generó mucha exposición, consiguiendo la atención de muchos medios y de gente incluso fuera del país que participó aportando dinero en esta campaña. Cada adopción consideraba el envío de una ficha técnica de una abeja. Sólo el primer mes tuve que enviar más de 200 fichas. La cifra exacta no la recuerdo, podrían ser muchas más, pero no tengo cómo saber, pues apenas le dije a Pablo que no seguiría trabajando con él, BORRÓ MI MAIL Y TODOS MIS ARCHIVOS, mi trabajo de un año, dentro de los cuales estaba el control que llevaba de esta campaña. Nombres, correos y cantidad del aporte, no hay cómo hacer auditoría de esto. Por supuesto, hasta ahora no ha borrado lo que hice pero que a él le conviene que esté en el sitio web.

Foto: Jorge Barrios, Bombus dahlbomii.

A medida que esta exposición subía, aparecían nuevas posibilidades: Fundación Cosmos nos invitó a crear un acuerdo de cooperación. Ellos nos facilitaban acceso al Humedal Río Maipo y nosotros les entregábamos un informe de biodiversidad de este lugar, más un registro gráfico. Pablo Vial estuvo en el lugar, visitándolo varios días. El informe fue un parto. Siendo que Pablo era quien debía hacer el informe, fue nuestra directora ejecutiva quien a punta de audios que conseguía de Pablo, elaboró un informe a todas luces deficiente, pues Pablo tampoco entregó mucha información y sólo un par de fotos generales del lugar. El informe se hizo con fotos de otras personas, fotos sacadas de internet. El informe es público. Una vergüenza para quienes esperábamos algo robusto.

Se nos invitó a participar de una exposición en el Museo Fonck de Viña del Mar sobre las abejas nativas. El pago de este trabajo terminó con la salida de JPG, el que era el socio hasta ese momento de Pablo y que arrastraba un sinnúmero de problemas personales con él también. Ahí se puede escribir otro libro.

Se hizo publicidad en redes y se usó como argumento para pedir dinero, que estábamos trabajando en un libro sobre abejas nativas de Chile. Mostramos hasta una maqueta de la portada. ¿La realidad? Ese diseño tiene mucho tiempo, pero el contenido del libro no existe, no se ha comenzado a escribir y a Pablo Vial tampoco le interesa publicarlo, pues como dije antes, en su mente cree que todos le roban información, cosa por lo menos discutible, pues a la fecha no cuenta con un solo paper científico a su nombre.

Luego de la renuncia, se reformuló el directorio de la Fundación, tratando de sacar las cosas adelante por parte de quienes seguíamos. Quisimos involucrar a la familia de Pablo en el directorio, creíamos que era justo que así protegieran ellos mismos el patrimonio que pensábamos Pablo tenía, pero incluso los familiares de Pablo finalmente se retiraron de él.

Todo el tiempo que compartí y conversé con Pablo, él tenía la convicción y hasta obsesión de que otros investigadores le robaban información. Esto le llevó a decir que era imposible continuar con la campaña Adopta Una Abeja, único ingreso a cuentagotas que tenía la Fundación en todo este tiempo. Yo sinceramente creía, además, que esta campaña era un esfuerzo de educación y concientización sobre las abejas y la fragilidad de los ecosistemas en los cuales se desarrollan. 

Esta obsesión por investigar no a las abejas, sino a otras personas en redes sociales, le llevó a crear múltiples perfiles falsos, principalmente en Facebook y Twitter. Según me confesó él, lo perseguían diferentes mujeres locas (sic), por lo que tenía que usar un perfil femenino en Facebook con el que manejaba la página de la Fundación y la página de Por un Chile Sustentable. Luego descubrí que tenía otros.

El estallido social y el plebiscito por una nueva constitución, más su postura libertaria de derecha, lo llevó a mostrar esta faceta política en redes sociales, con sus perfiles falsos por supuesto, y a chocar con la postura que hizo pública nuestra directora ejecutiva. Al tiempo le pidió a DO que dejara su cargo, sin dar razones claras, pero que desde fuera claramente respondían a la postura y protagonismo que tenía ella en Twitter. Argumentó que no quería que relacionaran a ella y sus posturas con la Fundación. ¿Cuáles eran estas locas ideas? Proteger los ecosistemas, divulgar la ciencia y el conocimiento, atacar las injusticias que para todo el mundo son evidentes. 

Luego de la salida de DO, yo seguí en la fundación, pero esa inamovilidad de no querer publicar siquiera una foto “porque le podían robar información”, hizo que mi cargo de Director de Comunicaciones, así como el leitmotiv de la Fundación en cuanto a investigación y educación, no tuviera ningún sentido. Renuncié. De esto ya han pasado 6 meses y Pablo Vial, al igual que con quienes han pasado por la fundación en todo este tiempo, nunca me pagó ni tiene intenciones de hacerlo.

Esta reticencia a entregar información, además, me terminó por convencer de que gran parte del material e información que dice tener, no lo tiene.

Podría seguir entregando antecedentes para reforzar mi posición, pues los hay, pero creo que el punto está claro. A Pablo Vial no le interesa hacer ciencia, no le interesa divulgar conocimiento. Por estatutos, la Fundación Abejas de Chile no debería ser una Fundación. Ser investigador de campo requiere tener una metodología. Pablo Vial no la tiene y la comunidad científica lo sabe.

 

Foto portada: Diego Reyes, Caupolicana fulvicollis.