“Debí enseñarte a restar, es más difícil”, le dijo una sorprendida -y quizá algo agotada- mamá a Paula, cuando tenía unos tres años de edad. El mantra con el que solía perseguir a su mamá para pedirle actividades cada vez más desafiantes era: “estoy aburrida”. Entonces, como medida de mitigación, su mamá le enseñó a sumar. Rápidamente tenía todas las sumas hechas. Así que su mamá avanzó en restar, dividir y multiplicar. Pero fue un desafío superado ligeramente. Luego, pasado un par de años,  Paulita, más experta, se colocaba en la escalera de su casa a supervisar cómo iba el aprendizaje de  las tablas de multiplicar a sus primos más grandes.

En un ambiente familiar seguro en el que transitaba buscando saber más, conoció el ajedrez, juego que uno de sus hermanos estaba aprendiendo. Y como no, tal como lo vimos en la serie “Gambito de Dama”, la niña no tardó en aprender. Pero de manera casi desapercibida por sus papás. Así fue como la mandaron a cuidar a su hermano menor a su primer torneo escolar de ajedrez. Ella seguía evitando aburrirse, así que decidió inscribirse sola. Y regresó a su casa con medallas. Hoy, aunque retirada de los torneos, al menos por ahora, sigue jugando a nivel profesional.

Paula Rebolledo, médico cirujano, es hoy día LA referente en salud mental en Chile. No sólo con sus más de 10 mil seguidores en Instagram, premios, miles de pacientes y recuperados y sus paletas publicitarias en la ciudad de Talca, en la que aparece cabeza abajo con la desafiante invitación “No vivas el mundo al revés”, sino con la marca de impactar positiva y definitivamente a quienes atiende, sin importar su nivel social o residencia. 

Luego de trabajar en el sistema, se dio cuenta que innovando en la forma de atender seguiría multiplicando el bien que veía, era capaz de traspasarlo a la vida de las personas. Así es como fundó la primera clínica 100% on line de Chile, en la que se decidió mejorar la salud mental de los pacientes, sus socios, como está convencida. Socios, dice, porque más allá de esperar pasivamente su recuperación, son sujetos activos en la construcción del valor más grande para una persona: su felicidad

Clínica Siempre Sano nació, así como su pequeño hijo Alvarito, quien le ha traído el recuerdo de su propia infancia, recordándole siempre: “mamá, estoy aburrido”. Alvarito, espera su hermanito menor y desde ya, es bastante evidente que a los dos años tiene todo de la madre y el padre. Porque siempre el hijo del tigre tiene más rayas. 

Paula nació en Cauquenes, región del Maule. El trabajo de sus padres hizo que Talca se convirtiera en su hogar natal de la infancia, donde regresó antes de la pandemia con su esposo, de vacaciones. Sobre la marcha decidieron quedarse. Antes de eso, había estudiado medicina en Santiago y viajado por Chile en busca de los lugares con peores indicadores de acceso a la salud mental y mayores tasas de enfermedades psiquiátricas de Chile. Decidió que ella sería su marca y que sus pacientes serían personas felices, así como ella. De la misma forma en que sumar se le hizo muy fácil, con la ayuda de su esposo, pudo avanzar en el sistema de atención de personas que estaban sufriendo y ella, sabía, podía ayudar. Sumar, restar, dividir: multiplicar. 

En Chile, hemos leído de manera sorprendentemente discreta las catastróficas mediciones de Salud Mental post pandemia. Lo cierto es que incluso antes de los encierros, incertidumbre y el duelo de más de 50.000 familias a causa de las muertes por el Covid estábamos mal, muy mal. Datos del Ministerio de Salud mostraron que 8 de cada 10 personas en Chile experimentaba algún síntoma de enfermedades mentales. Esto contrasta con uno de los presupuestos más bajos de la cartera para enfrentar el tema: sólo el 2% del presupuesto de salud está destinado a estas enfermedades. Lejos de su propia meta, el Plan Nacional de Salud Mental y Psiquiatría aspira a un 5%. Con esto sólo se alcanza a atender a 2 de cada 10 chilenos dolientes.

La depresión, ansiedad, estrés post traumático, la soledad crónica, son enfermedades de la salud mental. Así como a nadie se le ocurriría darle ánimo a una persona con una fractura de hueso expuesta para su recuperación, sí es posible vivir experiencias de dolor fisiológico y emocional producto de factores gatillantes de una enfermedad de salud mental, escuchando consejos y arengas que invitan al enfermo a “tirar para arriba”. Pues no, el cerebro es un órgano así como un riñón o un pulmón. Si se enferma, necesitas tratarte. Ese es el conocimiento que la Doctora Paula Rebolledo quiere masificar, incluso, preparando un libro de salud mental y varios papers que publicará este 2022.

Así es como nace el “Método de la Doctora Paula Rebolledo”. Es tan obvio, que parece genial. Suena sencillo, pero no lo es, quizá por eso nadie se estaba haciendo cargo. Por ejemplo, según datos de FONASA, Chile tiene una crisis estructural en oferta de salud mental (vale decir, no se puede cambiar al mediano ni al corto plazo): 13 de nuestras 16 regiones de Chile no tienen médicos especializados en salud mental. 

Estos mismos datos indican en sus registros: las regiones de Tarapacá, Atacama, Ñuble y Los Ríos NO TIENEN médicos.  

Las regiones de Arica y Parinacota, Aysén, Magallanes, Maule, O’Higgins, La Araucanía y Los Lagos, cuentan sólo con uno.

La Región Metropolitana tiene 37, Valparaíso 7 y Bio Bio 3. Así estamos. No tenemos psiquiatras, no tenemos cultura del buen vivir, no tenemos recursos para manejar esto.

Y ahora, ¿quién podrá defendernos?

Cuando te contactas a la clínica de la Doctora Paula Rebolledo pidiendo una atención en salud mental o una atención de urgencia, puedes saber que habrá alguien para contestar 24 horas, los 7 días de la semana. Y recibes no sólo una hora médica, una agenda. La felicidad, como fin último del programa, fue pensado considerando que los estados emocionales de las personas son multifactoriales. No son, en su gran mayoría, enfermedades psiquiátricas graves o de base, como una esquizofrenia. Son profesores, asistentes de la educación, conductores, ejecutivos comerciales, dueñas de casa. Personas normales con vidas trastocadas por grandes cambios, por la incapacidad de adaptarse, con problemas crónicos de sueño, con consumo de drogas no recreativas, sino de aquellas que hacen que puedas vivir sin vivir el día a día en una sociedad cada vez más agotada, llena de rabia. Entonces, los solicitantes pasan a ser parte de una especie de club de la felicidad que les cambia la vida desde el día uno. Si es una paciente grave, es derivado al psiquiatra, psicólogo o médico que siempre estará disponible. Además recibes el acompañamiento de un sociólogo, un trabajador social y por supuesto un  psicólogo. Todo esto con un único pago.

Considerando también la realidad de las enfermedades de salud psiquiátricas de los trabajadores, la Clínica Siempre Sano traduce el ideario de la Doctora Paula Rebolledo en una asesoría permanente de un bufete de abogados especializados en licencias médicas. Está la seguridad de que se hará todo para que ninguna sea rechazada, incluso, conseguir el pago de las que tienen rechazos apelables administrativa o legalmente dentro de los plazos establecidos.

“Una mamá que estuvo todo el tiempo de pandemia con su hijo y debe regresar al trabajo con la sensación generalizada de abatimiento producto de ese cambio, que no es capaz de adaptarse a la brevedad y aún más, no puede solucionar el problema de encontrar a alguien con quién dejar a su guagua, puede generar un trastorno que no se va a pasar dándole un abrazo. Entonces, ideé una forma en que esa mujer trabajadora reciba contención desde la salud mental, que podamos visibilizar la realidad de vida que debe sí o sí aceptar para recuperarse y además descansar de la preocupación de que si deberá presentar licencias largas, serán pagadas. Todas. A nuestros pacientes les son pagadas todas sus licencias, en un país que pareciera no devolver a los trabajadores con la misma rigurosidad con la que se le exige pagar mes a mes sus deberes en salud”, dice la Doctora Rebolledo. Cuando Paula habla se puede sentir una energía en su voz, un brillo y compromiso difícil de imaginar si sólo la miras mientras analiza una partida de ajedrez compartida con su esposo.

Cuando comienza a jugar la Doctora Rebolledo está como casi siempre, más bien serena y callada, con un aire contemplativo, parece ser más bien una persona tímida. Está jugando con negras, entonces debe estar a la defensiva. Recorre el tablero con la mirada, apenas hace un ademán sutil sacudiendo ligeramente su cabeza hacia la derecha mientras entrecierra los ojos y se sorprende de lo que parece una movida algo agresiva de su contrincante, Álvaro, su esposo. Gana la primera y segunda partida, pierde por primera vez con él la tercera y se sorprende. Reanaliza todos los movimientos con la mirada antes de volver a colocar las piezas para una cuarta jugada que la deja agotada. Se acaricia la panza de casi siete meses de embarazo para reposar su espalda en la silla y decir “descansemos, estoy agotada”.

Pero lo que menos he visto hacer a la Doctora es descansar. Trabaja incesantemente, recibe cada llamada, coordina la entrega de licencias, revisa recetas y tiene múltiples reuniones con su equipo de profesionales. Ingenieros logísticos, informáticos, diseñadores, publicistas, alumnos en práctica. Tantos empleos como uno no podría haber imaginado hace poco más de un año, cuando luego de visitar Talca, aprovechó que traía su computador y materiales para seguir atendiendo. La pandemia le había obligado a cerrar las atenciones presenciales en su Clínica Siempre Sano de Iquique, donde además de ser atendidos en el box médico, los miembros nadaban en la piscina, hacían ejercicios funcionales y recibían dirección para mejorar su dieta. Al igual que el tablero de ajedrez de su primera partida perdida contra su esposo, analizó por muchos años la situación del acceso y calidad de atención de las personas de salud mental para saber cómo mejorarla.

Hoy atiende a más de mil pacientes desde Arica hasta, literalmente, Punta Arenas, incluso en el territorio insular. Pacientes de todas las edades, condiciones y con algo en común tan humano como la misma Paula: el deseo de ser felices. 

El método de la Doctora Paula Rebolledo no sólo ofrece una solución más que plausible y eficaz a la epidemia de Salud Mental de Chile, sino que se extiende a pacientes de varios lugares del mundo, porque su plataforma de atenciones ha agendado pacientes, incluso, en Corea del Sur. Esto con un inmenso amor a la profesión y a las personas. Por ejemplo hoy, suma más atenciones gratuitas terapéuticas de las ofrecidas por el sistema de salud público de la región del Maule completa, dedicadas a la salud mental. Una medición tan escalofriante como tasa de suicidio cero me atemoriza un poco de sólo oírla. Pero ella misma me dice: “es que eso es mi trabajo, la vida o la muerte. Las personas que se quitan la vida no es porque no quieren vivir, es porque no pueden soportar más dolor. Entonces, hay que estar, hay que ser el mejor, hay que llegar a más lugares. Con esto toda la sociedad gana.”

Hay muchas cosas que agradecer a la región del Maule. De parte de la gratitud de sus pacientes, está la Doctora Paula Rebolledo.