La pobreza en economía es una medición que nos cataloga en la vulnerabilidad. En Chile esto ha mejorado, se supone. En hechos concretos significa que una persona vive con más de un dólar al día y desde ahí hay grupos focales que comparten características que no pasan sólo por sus ingresos, como por ejemplo, educación, acceso a la salud, entre otros.

Sin eufemismos, la pobreza es el dolor de vivir sin poder cubrir tus necesidades básicas. En Chile, según el Foro Económico Mundial, una persona que nace pobre tardará 180 años (6 generaciones) en salir de ella. No es que se espere que esta persona viva todos esos años, sino que abuelos podrían ver que sus nietos sean capaces de acceder a todo lo que necesita para vivir. Somos el país en Latinoamérica que necesita menos años para ello. Esto es, entre las variables más relevantes, gracias a que en Chile se ha apuntado a la formalidad del trabajo.

Trabajadores de la Maestranza, 1945. Imagen de memoriasdelsigloxx.cl.

Sin embargo lo anterior, somos también los más volátiles. Vale decir, nuestro sello por ahora es que lo más probable es que pase lo que no queremos: casi la mitad de las personas en Chile, que hace un gran esfuerzo para salir de la pobreza, vuelve a caer en ella. O sea, no sólo es muy difícil salir de la pobreza, sino que es igual de difícil mantenerse fuera. Por ejemplo, si algún familiar se enferma o pierdes tu trabajo, en el corto plazo caerás nuevamente en este flagelo.

¿Cómo podemos avanzar? Estudiando. Pase lo que pase o digan lo que digan. Porque si estudias poco y mal, lo más seguro es que sólo podrás optar a los peores empleos y por tanto, más inestables y peor pagados.

Sigamos exigiendo que los profesores hagan clases enriquecedoras, sigamos motivando a nuestros hijos a que, aunque parezca que nunca les ayudará en la vida real una ecuación, ese proceso mental de abstracción mejorará sus habilidades y lo convertirán en una persona más productiva y, por ende, mejor pagada. Saquémosle brillo a lo que tenemos hoy. Compremos libros, o bajemos PDFs desde Internet o usemos la biblioteca, o aprovechemos los textos de estudio que regala el Mineduc. Emprendamos. Firmes con nuestras autoridades para que exijan a los empleadores darnos garantías y contratos que formalicen nuestro quehacer. Porque dentro o fuera del ránking, 180 años es mucho tiempo.