Conociendo el pueblo originario Selk'nam, segunda parte.

En 1923, el etnólogo polaco Martin Gussinde fue testigo e invitado especial de la ceremonia más importante y representativa de la cultura más austral de nuestro país. Estamos hablando de los Selk’nam, o mal llamados Onas, que habitaron Tierra del Fuego (extremo sur de Chile) y cuya parte del legado y sabiduría casi murió con Lola Kiepja, quien fue la última chamán superviviente de la persecución y matanza indiscriminada de la que fueron víctimas, ella y su pueblo, por parte de los dueños de haciendas.

La invitación hecha a Gussinde era para presenciar el denominado HAIN, nombre que también se le daba a la choza central y la cual tenía distintos propósitos dentro de la sociedad Selk’nam:

1.- Separaba a los jóvenes, llamados klóketen, del alero de su madre, para convertirse en un hombre listo para seguir con las antiguas tradiciones heredadas. Además, aprendían sobre su comportamiento social como hombre y las técnicas de caza pulidas por años de vivir en un territorio tan hostil. Esto se conseguía a través de distintas pruebas a las cuales era sometido por el tiempo que duraba la ceremonia, la cual antiguamente podía extenderse incluso por años. En 1923, el Hain que presenció Gussinde, duró cerca de 40 días.

2.- Reafirmaba la posición del patriarcado sobre las mujeres, las cuales debían obedecer al pie de la letra su función durante la ceremonia, a base de castigos que eran proporcionados por los Shoort (espíritu) que dominaban el Hain.

3.- Constituía un intercambio social constante dentro los diferentes grupos que habitaban los haruwen (territorios), ya que era un pueblo seminómade y este era el momento preciso para reunirlos a todos.

Era toda una preparación celebrar este importante acontecimiento, muy similar a una obra de teatro bien montada por todos los hombres, con bailes, cantos guturales, cuerpos hermosamente adornados y pintados, dependiendo del Shoort representado y de su procedencia geográfica dentro del territorio, con distintos diseños y colores, para que fuera fácilmente identificado por las mujeres que desde lejos veían montar el espectáculo.

Existían varios de estos espíritus, los cuales durante toda la ceremonia interactuaban de forma distinta con los espectadores. Como por ejemplo ULEN, cuya finalidad era divertir a la gente presente o MATAN, la bailarina, que con sus movimientos acrobáticos asombraba a niños y adultos. En la siguiente infografía, algunos de los espíritus más representativos que participaban en la ceremonia:

Atraer el buen tiempo (o hain sho’on toxe), representaciones de animales en danzas como los pingüinos o leones marinos y juegos, como el castigo de mujeres a los hombres o la representación de estas imitando a los klóketen. El rito se llevaba a cabo en otoño, esperando un día soleado, ya que la lluvia o la nieve podían dejar en evidencia “el secreto” de los hombres al mojar los cuerpos pintados. Toda esta investidura a la que fueron sometidos los klóketen fue dirigida por un consejero, TENENESEK, un chamán muy reconocido dentro del cielo sur y su primer asistente, HALIMINK, que también era abuelo de los jóvenes participantes de ese Hain.

Tenenesk en 1923, cuando fue consejero principal del Hain. Falleció en la epidemia de 1924.

Comenzaba todo en la mañana, con la madre despidiendo a sus hijos como si no fueran a volver, mientras sus cuerpos eran pintados de un color rojizo, obtenido de la arcilla del lugar. Un Shoort impaciente desde la choza, comienza la rutina para asustar a los jóvenes, que una vez listos son cubiertos sus hombros en piel de guanaco y escoltados por el consejero junto con sus madres hasta la choza ceremonial, en donde a mitad de camino las mujeres no pueden continuar. Dentro ya del Hain, un Shoort aparecía desde el fuego central para abrazar las rodillas del adolescente, intentado voltearlo, o agarrando los genitales y tirando de ellos violentamente, acto que se extendía hasta que los jóvenes quedaban rendidos y extenuados. Al recuperarse, el guía incentivaba al joven a tocar al espíritu para que reconociera la verdadera composición de este, el cual temeroso se daba cuenta que era de carne y que una máscara cubría su rostro. Al quitarla, el hombre que interpretaba al Shoort se mantenía cubierto con sus manos, a la espera que el klóketen, incitado por el guía, era obligado a reconocer la identidad del actor. Al identificarlo, propinaba un empujón al actor que se desplomaba para la risa de todos los presentes. La ceremonia del día finaliza con la entrega de una vincha hecha de piel de guanaco o llamado kochil.

Durante toda la ceremonia la actitud del klóketen debía ser de completa rigurosidad. Era sometido a una severa disciplina en donde, además de escuchar los relatos de los orígenes del mundo, el maltrato hacia los antiguos hombres y de la presente hegemonía de estos sobre las mujeres a las cuales, por ningún motivo se les debía decir “el secreto” de esta celebración, so pena de muerte. Era también entrenado en las habilidades de cacería y los mandamientos que desde entonces debía seguir a pie de la letra.

Terminado el ritual de iniciación, le seguirían distintos escenarios durante el transcurso de los días, en los que Shoort visitará diariamente el campamento y los otros espíritus harán distintas presentaciones con distinta frecuencia. Dentro de la ceremonia se incluían distintos ritos, como el juego para los amantes jóvenes (o danza kewánix) o el ritual para atraer el buen clima llamado chowh toxen.

El momento culmine del Hain, era cuando XALPEN, el espíritu más temido de todos, resultado de los frecuentes encuentros sexuales figurativos con los klóketen, quedaba embarazada y estaba a punto de parir a su hijo. Antes de dar a luz, la impredecible e irascible XALPEN, da muerte a los adolescentes y luego a los hombres, todo esto bajo el estremecimiento de la choza central que exhalaba fuego por el techo acompañado por el canto en vano de las mujeres para apaciguar su ira.

En un instante el silencio embarga el Hain, los pocos hombres sobrevivientes cargan a cuesta los cuerpos de los adolescentes bañados en sangre de guanaco para simular su muerte y son dispuestos para que las mujeres ahora entonen canciones de lamentos. Es el momento de que el espíritu OLUM, que rara vez era visto por el público, hiciera su cometido y sanara e incluso reviviera a los hombres muertos por XALPEN. Al día siguiente, los hombres que la noche anterior huyeron a hurtadillas ocultándose en el bosque luego de su supuesta muerte, vuelven para que OLUM haga su trabajo, el que al finalizar, es indicado con un sonido que el público de inmediato reconoce.

Las mujeres, entonces llenas de gozo y júbilo, entonan nuevamente las canciones para calmar a XALPEN, la cual está por dar a luz a su hijo, llamado K´TERNEN, interpretado por alguno de los jóvenes más delgados. Las mujeres cambian su canto, entonando ahora uno de bienvenida para el recién nacido que debe ser sostenido por el guía ya que apenas puede caminar.

El final del ritual es bastante discreto y es decretado por los hombres que participan de ella, que por algún motivo no especificado ponen fin a este. Shoort hace su última visita al campamento y el consejero anuncia al público que el Hain ha concluido.

Fuente: HAIN, ceremonia de iniciación de los SELK´NAM de Tierra Del Fuego, Patagonia- Anne Chapman

Puedes ver la primera parte de nuestra serie, el Matriarcado de los Selk’nam, acá.